Saturday, September 1, 2007

Calling for a taxi / Pedir un taxi

When I arrived in Bogotá for this visit at the end of July, since I came as a Fulbright scholar, I was required to attend a security briefing at the US Embassy. Mostly, it was over the top for my purposes—I now know what to do if a bomb explodes in my section of the embassy, and I know what I can and cannot enter on my computer at the embassy, but I don’t have a section of the embassy or a computer there, and I fact I don’t go there.

Some of the travel rules were also impossible for me. We were told we are never allowed to travel by bus! This produced a little bit of an exchange. Although my general rule is simply to listen and keep quiet during a meeting like this, one of the Fulbright students asked about the bus rule. I said, “You’re not an employee of the embassy.” One of the security people there took umbrage at that, and said “But you’re being paid with money from the US budget, so you’re under the rule of the Chief of Mission.” Whatever. Of course, one of the consequences of a rule like that is that one little more obstacle is set up to embassy people developing a sense of what life is like here in Bogotá. If you ride the buses, you see all kinds of people—including well-dressed businessmen—on them, and you get to rub shoulders—quite literally—with everyone. I, for one, ride buses, even if know there are some risks—but I know that at home, too.

But there was one travel rule that made sense to me, and my friends in Bogotá had already told me the same. When you have to use a taxi, it’s much safer to call one from home, and not hail one in the street. There’s some robbery and criminality associated with some cabs.

So I get to the point of this note: the security system when you call for a cab is both simple and effective. When you call—from a ground line, not a cell—you get an automated response, giving your number and the street you’re calling from. Then you press a button to say you want to order a cab (you can also check on your order and do other things), and you get to speak to an operator, who gets the details. You then wait a few minutes while they find a cab for you, then you receive an automated message that gives the number of the cab, the license plate number and a security code.

When you enter the cab, you know it’s the one that was sent for you. The cabbie asks for the security code, so he knows you’re the person who called, and he radios in to his dispatcher with the code and the destination. You both feel confident and can relax and have your conversation about politics or the rain.


Cuando llegué a Bogotá para esta visita en finales de Julio, como vine de becario Fulbright, tuve obligado que asistir a un ”briefing de seguridad” en la embajada de EEUU. La mayoría fue muy exagerado para mi—ahora yo sé que hacer si explota una bomba en mi sector de la embajada, y sé que puedo y que no puedo entrar en mi computadora en la embajada, pero no tengo sector ni computadora en la embajada, y de hecho no voy por allá.

Algunas de las reglas en cuanto a viajar fueron también imposibles para mi. Nos dijeron que ¡jamás se nos permite viajar en bus! Esto produje un pequeño intercambio. Aunque mi regla personal en reuniones como esta es solamente escuchar y quedarme callado, una de los estudiantes Fulbright preguntó sobre la regla sobre los buses. Dije, “Tú no eres empleada de la embajada.” Uno de los agentes de seguridad se ofendió por eso, y dijo, “Pero les pagan con dinero del presupuesto de EEUU, y entonces están bajo control del Jefe de Misión.” Como sea, pues. Claro uno de los resultados de semejante regla es que se establece un pequeño obstáculo más a que la gente de la embajada desarrolle un sentido de cómo es la vida acá en Bogotá. Si viajas en bus, ves a toda clase de gente— incluyendo a hombres de negocios bien vestidos—en ellos, y tienes la oportunidad de estar codo a codo—muy literalmente—con todo el mundo. Personalmente, viajo en buses, aunque sepa que hay riesgos—pero los hay en casa, también.

Pero hubo una regla u a mi me pareció acertada, y mis amigos bogotanos ya me habían dicho lo mismo. Cuando es necesario usar taxi, mejor llamar a uno desde la casa, y no parar uno en la calle. Hay una medida de robo y crimen asociados con algunos taxis.

Pues, llego al grano: el sistema de seguridad cuando llamas a pedir un taxi es simple y efeicaz. Cuando llamas—de un teléfono fijo, no de celular—recibes una respuesta mecánica, en que se repite el número de tu teléfono y la calle tuya. Luego digitas un número para decir que quieres pedir taxi (también puedes averiguar el progreso de un pedido o hacer otras cosas), y hablas con una operadora, que te saca los detalles. Ya esperas unos minutos mientras buscan un taxi, y finalmente recibes un recado mecánico en que te dicen el número del taxi, número de placa, y un código de seguridad.

Cuando entras el taxi, sabes que es el taxi que fue despachado por ti. El taxista te pide el código, por eso sabe que eres la persona que lo pidió, y llama por radio al despacho para entrar el código y el destino. Los dos cojan confianza y pueden relajar y sostener su conversación sobre la política o la lluvia.

2 comments:

operacionindependencia said...

Estoy en trance de leer todo el posting, pero por lo menos en el repaso que logré hacer a lo largo de todo el trabajo etnográfico y visual que tienes en tu blog sobre los Embera-Chamí, me pareció excelente tu síntesis uanque vale la pena explorar la naturaleza de la violencia que vivía el país una vez la comunidad se instala en esas tierras, más o menos a finales del siglo XIX. Sin embargo en cuanto a la captura de una imagen que tiene su significado más allá de lo que se cree "ver" encuentro bastante dicientes tus fotos, sin incluir la calidad y el corazón que llevan adentro.

Déjame aplaudir tu trabajo de "Lucha" aunque la Lucha te deje (no para siempre)

carowhelan said...

Hi Steve
Very impressed with your perfectly bilingual blog! I´m a big thrift shopper and will be in Bogota for a few days tomorrow. You mentioned a district with second hand clothes in Bogota. I haven´t been able to find any other reference to this area online. Do you remember roughly where it is?
gracias, desperately seeking duds