Monday, August 6, 2007

So why do I want to go to Quibdó?/Pues, ¿porqué quiero ir a Quibdó?

I never did answer the question I posed in a previous post, as I was distracted by describing Quibdó a little.

It’s not that hard to answer—despite the heat, the humidity, the rain, the craziness of the center, the noise, the decay and the terrible sadness one feels because of the terrible situation the people are in and the threats to this special environment, there are three major elements that make me want to be here.

The first is that I have had the privilege of coming to know a network of wonderful people—dedicated to justice and peace and a better future for the people of El Chocó, smart, enthusiastic and wonderfully warm and affectionate. I have come to think if some of these people as close friends, and they apparently feel the same way, judging from the greeting I get, and the things they say. That is a terrific reward.

Second, since my first visit here, I have felt something very special about the people of El Chocó, their cultures and the environment here. That makes me want to carry their story to the world, and to do something to help them resist the threats they face.

Finally, it’s wonderful to feel that you’re making a real contribution. Here I feel—indeed I know—that my photography, and now, through the Fulbright grant, my teaching, are contributions to the work of the people and the organizations I relate to.

So I hope to be able to continue to work in this special place and with these special people for some time to come.


Al fin de la cuenta, no contesté a la pregunta que hice in una entrada anterior, como me dejé distraer por describir Quibdó un poco.

No es tan difícil contestar—a pesar del calor, la humedad, la lluvia, la locura del centro, el ruido, la decadencia y la tristeza terrible que siente uno por la situación tremenda en que se encuentra la gente y las amenazas a este medio ambiente tan especial, hay tres elementos mayores que me hacen querer estar acá.

El primero es que he tenido el privilegio de conocer una red de personas maravillosas—comprometidas con la justicia y la paz y un futuro mejor para la gente del Chocó, listas, entusiasmadas, y con un calor humano y cariño a la maravilla. He llegado al punto de considerar a unas de estas personas como amigos cercanos, y al parecer ellos piensan igual, como muestran la acogida que recibo y las cosas que dicen. Eso es una recompensa fabulosa.

Segundo, desde mi primera visita por acá, he sentido algo muy especial en cuanto a la gente chocoana , sus culturas y el medio ambiente aquí. Eso me hace querer llevar su historia al mundo, y hacer algo para ayudarlos en su resistencia a la amenazas que enfrentan.

Por último, es algo maravillosos sentir que uno está aportando algo real. Aquí siento—de hecho lo sé—que la fotografía mía, y ahora a través de la beca Fulbright, la docencia, son aportes al trabajo de las personas y las organizaciones con que tengo relación.

Pues, espero poder seguir trabajando en este lugar especial y con esta gente especial por mucho tiempo.

2 comments:

Jose said...

Steve. Saludos desde Cleveland. Estoy leyendo tu blogg y tienes razón, por que regresamos a lugares como Quibdo cuando tenemos unas vidas tan comodas. Creo que tu respuesta da al grano.

José

mk said...

Steve -- Your thoughts remind me of the high of sensing that one's art work actually makes a difference. So glad you're there -- Mary